Home Cuentos Reír llorando (cuento)

TURISMO

Panorámica del Jardín

Pano_jardinPano_jardinPano_jardin

Clasificados

Tu espacio

Luvina (Juan Rulfo)

There seems to be an error with the player !

Diles que no me maten (Juan Rulfo)

There seems to be an error with the player !

Reír llorando (cuento) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Gilbertro Guerrero Ríos   
Sábado, 19 de Noviembre de 2011 20:33

REIR LLORANDO

Teatro mascaras 

Gilberto Guerrero Ríos

 

Son ya las diez de la noche y apenas llego al camerino. La función de media noche en realidad inicia a las once y yo participo en tres de los sketches. Tendré que apresurarme con el maquillaje y el vestuario. Aunque el público de carpa no es muy exigente, la rutina, la experiencia y casi veinte años de andar en la legua conforman una actitud de responsabilidad en  los actores, y yo no soy la excepción, ya que entré al medio por gusto, nadie me forzó.

Parece cosa de ayer cuando, aún adolescente, me presenté con el señor Basurto y sin más preámbulos le dije: “Quiero ser actor. ¿Me puede ayudar a lograr esta meta?”

-Mira, jovencito, ¿ya lo pensaste bien? Esto de ser actor no es miel sobre hojuelas. Hay que tener verdadera vocación para aguantar muchos malos ratos. Los jóvenes generalmente se deslumbran con la fama,  las candilejas y los carteles en que se anuncia el teatro; pero esto también significa renunciar a muchas satisfacciones que disfruta la gente que no anda en la farándula. Aunque –agregó-, como lo dices con mucho aplomo, pareces listo y no tienes mala estampa, ven a verme después de la función del domingo y ya platicaremos con calma.

Apenas era viernes, así que aproveché el fin de semana para dar una repasada a los apuntes de la Escuela de Arte Teatral del INBA, que me había prestado un amigo, aprendiendo de memoria aquello de: …debes tener la facilidad para encontrar en ti distintos sentimientos y manejarlos para que los saques en escena aunque no los sientas realmente. Como decía un director ruso: también debes aprender a reaccionar de manera verdadera a estímulos falsos. Y sobre todo debes tener disciplina, no impuesta por fuera sino desde tu interior, que sepas que la actuación puede ser una pareja muy celosa y demandante. Sobre características físicas, puedes ser joven, viejo, alto, chaparro, delgado o gordo o como quieras, y eso no importará pues encontrarás un lugar en la actuación”.

El señor Basurto, al parecer, percibió en mi actitud la convicción adquirida con los consejos anteriores, y en la semana siguiente ya estaba yo como ayudante de utilería en el teatro, así como actor emergente en los papeles que lo requerían cuando alguno de los actores secundarios faltaba.

De ahí en adelante  participé en un sinfín de obras de todo tipo: dramas, comedias y musicales. Aunque mi fuerte, a decir verdad, era el teatro costumbrista; alguien comentó que lo hacía con gracia, fuerza y sentimiento.

Luego, en el ambiente conocí a Laura, maquillista y peluquera, quince años mayor que yo, con quien hice vida en común en unión libre.

Fueron casi diez años de relativa estabilidad en todos sentidos, hasta que el teatro, al morir el señor Basurto, cambió de dueño y tuve que incorporarme al trabajo actoral en carpas. Como actor gozaba de cierto cartel; pero, sobre todo tenía fama de formal, responsable y de una gran versatilidad.

Laura, de bebedora social pasó a ser una verdadera alcohólica. No sé si eso haya influido para que nuestro  único hijo, Tristán, naciera con Síndrome de Down.

Laura murió de una anemia crónica ocasionada por el sangrado de las várices esofágicas, consecuencia a su vez de una cirrosis hepática.

Tristán,  para mí el niño más dulce, tierno y cariñoso, recibió todo el caudal de amor que mi condición de actor itinerante podía brindar, pasándola bien juntos, con mucha comunicación a pesar de su retraso mental de grado moderado.

No obstante que siempre estuve consciente de las limitaciones que tienen las personas como mi hijo, tras la muerte de Laura, volqué todo mi interés, ternura y dedicación hacia él, sin descuidar nunca mi desenvolvimiento como actor.

Por ello, hoy que inicio el proceso de maquillarme para el sketch en que voy a participar, de albures y pastelazos, recargo el color en las ojeras, para disimular las lágrimas que me produce el recordar que debo regresar a la funeraria donde se halla el cuerpo de Tristán, que al igual que muchos de los casos como él, tuvo muy corta sobrevida.

Y no sin cierta ironía, me viene a la mente la cita del poeta, tan apropiada para mi circunstancia: “nuestras vidas son breves mascaradas, aquí aprendemos a reír con llanto… y también a llorar a carcajadas”

Comentarios
Buscar RSS
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 
 
Please update your Flash Player to view content.

Encuesta

POR QUIEN VOTARÍAS SI LAS ELECCIONES FUERAN HOY