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VENENO VINO DE ALIVIO Bebiendo vino de Calma, esperaré a ver si Regresa mi cordura. Lupita g S. resiento siento tal vez sea que creo la verdad es que sospecho… Algo se desgarró o sé si dentro o fuera de mí Si fue dentro, tal vez haya sido la fe el pretender o la estupidez de los sentimientos si fue por fuera habrá sido la piel mi aroma tal vez lo que se destrozó fue el placer de las mentiras En presencia de los que ya están muertos delirante exhibiré cuatro blasfemias… Lo digo sin pretextos ni disculpas Por un instante romperé el espacio obligando al tiempo a detenerse y gritaré sobre sus sordas orejas que deje de ser redondo Sí ante el espantapájaros te acusaré tiempo le daré mi queja le contaré que te has vuelto contra mí indolente y frío Acompañado por el viento insistente que se filtra por su cuerpo de paja preguntaré al amargo mar ¿Cuándo llega el barco perdido? Le mostraré que tengo boleto para unirme a su destino A ver si es tan valiente el terco viento... Y nos acompaña por las negras y heladas profundidades al encuentro del salado puerto de la soledad Me sentaré a un lado del hombre de paja de viejos y desteñidos trapos y con mis uñas despertaré a la tierra Tierra loca y testaruda dime ¿Por qué quieres ser siempre imperiosa? Nido de maldad y serpientes Eres hada que no duerme te vuelves oscura guerrera contra todos nos atrapas, destrozas somos esclavos que besan tus entrañas Mi última blasfemia es para ti mentiroso poeta No es cierto que en las tragedias haya un final feliz Bendito Dios que los inventó poetas mentirosos Y los prodigó de locura artífices de la falacia Genios del disfraz Habilidosos en hacer lucir las fétidas cloacas con versos consagrados al llanto de algún niño sollozando en la inmundicia su hambre... Capaces de embellecer con su canto un mohoso barco encallado O sentir lástima por un río embravecido que va destrozándolo todo Locos que creen que es acto poético el sujetar la mano del que está muriendo… y juran que el que está muriendo reúne a sus demonios para despedirse de ellos con besos de Judas En versos cortos describen el encuentro del hombre muerto con sus fantasmas como si fueran grandes amigos que se aman cuando sólo son vejestorios de sábanas deshilachadas Locos, los poetas son locos seres errantes de niebla y paja que cuando intentan regresar no encuentran el camino y en la búsqueda de sus pies extraviados van guardando en sus rasgados sacos todo lo vivido y encontrado Yo también me volví loco cuando la mentirosa vida indolente me soltó de tu mano precipitándote al hades de la muerte Su sentencia me volvió frágil estatua de sal Y ella, rabiosa se volvió contra mí señalándome la absurda fila de los fracasados ¡No por favor! No hagan caso a lo que he dicho Es sólo que yo no soy poeta No sé decir líricamente que tu muerte desgarra mi cordura No tengo el lápiz con que escribe el bardo Jaime pero también me he querido morir Y como él también me he gritado: Muérete… muérete loco, muérete ¡No por favor! No hagan caso a mis blasfemias. Es sólo que soy un huérfano virgen Falto debutante en la locura Enervado por mi pérdida más… prometo ser un loco bueno Y acompañado de mis siete cuervos con mis plegarias en sus picos y mi fe de paja, nos sentaremos en esta oxidada banca a esperar a que llegue la calma y me dé a beber de su garrafa... Veneno vino de alivio. Lupita es ex-alumna del taller de cuento Letrastocadas, impartido por el escritor Agustín Benítez Ochoca
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